Él, con nueva piel se levanta del mismo sillón de siempre. La boca le sabe a mierda así que se levanta para ejuagarse la boca y lavarse los dientes. En un día normal no lo haría. Pero ya es otro, hoy es un buen día, qué digo bueno.. excelente. Ya no pretende vivir en penumbras, tiene los ojos bien abiertos.
Se lava los dientes, ahora sabor menta. Se peina, baña y viste. Sale a la calle sonriente. El único que lo recibe es un niño en el portón de su casa que a leguas sabe a lo que sabe la miseria. El niño le pide una moneda en un español inentendible. Él se da la media vuelta sin hablar y cruza de nuevo la puerta de su casa.
Se desviste, se despeina y se vuelve a sentar en el mismo sillón de siempre. Pide mierda a domicilio.
Él y su nueva piel. Enciende la tele y espera otro buen día.
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