domingo 21 de marzo de 2010

Inevitablemente autocondenados

Ayer por la mañana en el programa de Carmen Aristegui transmitido por MVS Radio escuché como el senador perredista Carlos Navarrete contaba una anécdota siniestra y preocupante. Navarrete relató que en la boda de la hija de Manlio Fabio Beltrones mientras platicaba con todo el Jet set de la política nacional sintió como una mano se posaba en su hombro, “…la cara de mi mujer fue de asombro cuando vio quien era esta persona que me tocaba…”-contó. Era nada más y nada menos que el ex presidente Carlos Salinas, el cual le pedía una cita para que recibiera en su despacho a su actual favorito, Enrique Peña Nieto, para discutir la agenda nacional.
¿Qué significa que el antiguo y bien (o mal) conocido ex morador de Los Pinos haga de administrador de relaciones públicas de Peña Nieto? Significa que el banderazo es ya (no)oficial para la precampaña del gobernador mexiquense, banderazo bendecido y coacheado por un viejo lobo de mar como lo es Salinas.
Es indudable la desfachatez con la que se hace política en México: uno de los mayores contribuyentes al detrimento del bienestar económico del país va por ahí alzando en hombros a su “campeón” impunemente sin tratar de ocultar si quiera sus intenciones de retomar el poder (que si bien no había desaparecido fue delimitado).
La contienda electoral ya comenzó y al amparo de un IFE que se hace de la vista gorda Peña Nieto goza de los reflectores de Santa Fe dejándose querer por quien se deje engatusar.
Según Mitofsky el que le sigue más de cerca en cuanto a posibles votos -a pesar de todo- sigue siendo un tal Andrés Manuel. ¿Y si Marcelo le entra al quite? La escisión que se presente en la izquierda mexicana dictará el curso del 2012 con un PAN ya más que quemado sin ninguna figura decente capaz de hacer contrapeso al Pin pon de Toluca... “un muñeco muy guapo y de cartón”.
Las cosas no pintan bien para la democracia mexicana y con el showoucito que se avecina en dos años la fecha de su funeral ya se anuncia. La democracia en México se traduce en que todos los mexicanos (sin excepción) ya sabemos quién será presidente con 28 meses de anticipación. Nadie se queda fuera.
Con su apadrinamiento Carlos Salinas escribirá –de nuevo- un capítulo inédito en la vida nacional; el del dedazo presidencial 17 años después de deponer funciones como titular del ejecutivo.
Los poderes fácticos sobre los que se sustenta la campaña peñista encuentran la fuerza en las divisiones y errores de la oposición. Muy a su manera Peña Nieto junto con Salinas han sido mucho más congruentes que el PRD y el PAN, esto les da un carácter definido, tal vez sea despreciable, pero nos hace tomarlos más en serio. A falta de gato, los ratones hacen de las suyas.
Carlos Navarrete terminó la entrevista diciendo que todavía faltaba mucho para las elecciones presidenciales y que nada estaba escrito. Por salud mental debemos creer lo anterior y no asumirnos como ovejas al matadero, el voto ciudadano tiene que ser ejercido con conocimiento de causa, no regateado en tienda de raya a cambio de pan y de circo.
LAS MIL CABEZAS
El regreso del PRI al poder lleva una carga simbólica fulminante. La falta de memoria histórica nos acabará por cobrar la factura si no aprendemos de los errores. Las formas de hacer política que son representadas por su máximo exponente vivo están rebasadas por las circunstancias económicas y sociales.
Las mañas con rostro joven no dejan de ser mañas y permitir que los mismos de siempre rijan al país es acabar con la esperanza de un retorno al bienestar social.
El cambio no vendrá de las alturas, sino que debe gestarse en las entrañas de la sociedad.